(Documento word con el Informe de PIF)


Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)
Integrantes del grupo: Saadi, Karina; Sances, Demian; Sanchez, Francisco; Santibañez, Carolina; Sobarzo, Gabriela
Etiología: Coronavirus felino grupo 1
Corresponde a un virus de la familia Coronaviridae, virus ARN envuelto. Se cree que es una mutación del Coronavirus entérico felino. Genética y antigénicamente son similares, por lo que no se puede diagnosticar por pruebas serológicas. Sin embargo, en cuanto a virulencia y patogenicidad son diferentes, causando enfermedades en gatos que varían en gravedad. Pueden vivir hasta 6 semanas a temperatura ambiente, al ser un virus envuelto es sensible a detergentes y resequedad. La principal vía de infección es la vía oro-fecal, pero los fomites juegan un rol importante. La vía transplacentaria es de baja presentación. A las 2 semanas post infección ocurre la seroconversión de anticuerpos.
El Coronavirus entérico está limitado al sistema gastrointestinal causando signos leves por una destrucción temporal de las vellosidades intestinales. Al mutar y desarrollar la habilidad de replicarse en los macrófagos, se genera la peritonitis. De acuerdo al tipo de inmunidad, genera la forma seca (no efusiva) o húmeda (efusiva). (1).

Epidemiología
La Peritonitis Infecciosa Felina es de caracter cosmopolita y es considerada una de las infecciones más importantes de los felinos domésticos y silvestres. Se presenta como una enfermedad crónica y progresiva, con una baja morbilidad y una alta mortalidad, la cual afecta principalmente a animales jóvenes, aún cuando son susceptibles los gatos de cualquier edad. El mayor número de casos se encuentra entre los felinos menores de 2 años y los mayores de 11 años debido a una baja en la inmunidad celular mediada por la edad. Ambos sexos son afectados por igual y parece existir alguna predisposición racial a presentar la enfermedad (raza siamesa y angora, debido a que existiría una predisposición genética). Los machos no castrados son afectados de manera significativa, mientras que las hembras esterilizadas son las menos afectadas, ya que ocurre un cambio conductual del animal ante una esterilización.
El hacinamiento y el estrés son factores predisponentes, ya que el virus se multiplica más rápido y tiene mayor posibilidad de mutar. Mientras más gatos se tienen, mayor es la probabilidad de contacto entre gatos y por ende de que el coronavirus mute y los gatos terminen desarrollando PIF.
El virus se encuentra presente en los exudados y en la sangre de los animales infectados,
ocurriendo su transmisión por contacto directo, inhalación de aerosoles y posiblemente por fomites. No se ha comprobado la transmisión por artrópodos hematófagos y también se sugiere la transmisión por vía uterina.
Debido a sus síntomas vagos, es difícil de diagnosticar a través de un examen clínico.
En nuestro país, se han diagnosticado casos de PIF, pero no se posee mayor información sobre su incidencia.

Patogenia
El virus ingresa al organismo mediante su ingesta o inhalación, al llegar a nivel de la orofaringe produce la infección al fusionar su membrana y la de leucocitos mononucleares (linfocitos y monocitos), generando así la viremia primaria.
Los monocitos al ser mononucleares circulantes transportaran el virus y lo diseminaran vía hematógena a órganos que cuenten con poblaciones de macrófagos (celula blanco de la infección), entre ellos: bazo, hígado, nódulos linfáticos. Además de la diseminación hematógena del virus, se producen localizaciones de este y de células infectadas en las paredes de los vasos sanguíneos (venas y vénulas); dicho depósito de mononucleares infectados, sumado a la formación de complejos inmune virus-anticuerpos, generarán la activación del sistema del complemento y la cascada de la coagulación a través de la libreación de diversos mediadores de la inflamación. Como consecuencia, se originarán lesiones piogranulomatosas y vasculits. Se propone que las funciones inmunes celulares tienen más importancia que los anticuerpos humorales y que, además, la inmunidad celular se mantendría ante una infección persistente de coronavirus (mantendría un estado de inmunidad relativa).Como conclusión, ante la presencia de anticuerpos, se desencadenaría una reacción de hipersensibilidad mediada por estos; dicha hipersensibilidad depende de la cepa actuante, el virus en sí y la susceptibilidad del felino afectado.


Enfermedad en los animales
Se han reconocido 3 formas de presentación de esta enfermedad:
1) Peritonitis Infecciosa Felina Efusiva (PIF húmedo): es la forma clínica más fulminante de la enfermedad, con un tiempo de sobrevida considerablemente más corto que en la forma no efusiva, caracterizada por serositis fibrinosa y por efusión piogranulomatosa abdominal o torácica.
El incremento de la permeabilidad vascular secundario a la perivasculitis permite la acumulación de fluido rico en proteínas en la cavidad peritoneal y pleural, y también en cavidad pericárdica, cavidad subcapsular renal y escroto.
La extensión de la inflamación a otros órganos puede producir signos de alteración hepática, como ictericia, vómitos, períodos fluctuantes de diarrea y constipación. Además, se palpan nódulos linfáticos aumentados de volumen, y los riñones grandes y de forma irregular. (4)
2) Peritonitis Infecciosa Felina no Efusiva (PIF seco): caracterizada por marcadas lesiones piogranulomatosas en órganos parenquimatosos, S.N.C. y ojos. Presenta la misma sintomatología clínica que la forma efusiva, pero sin la presencia de líquido en abdomen y tórax, lo que dificulta aún más el diagnóstico.
Hay pérdida de peso, depresión, anemia y fiebre. Las lesiones se ubican mas que nada en la superficie de órganos y se comprometen los capilares.
Al palpar se sienten irregularidades de las vísceras o linfoadenopatías mesentérica. Las lesiones en pulmón se pueden manifestar como neumonia granulomatosa con tos persistente sin notable disnea.
Los signos oculares y nerviosos son más comunes en esta forma de la enfermedad.(4)
3) Combinación de las dos formas anteriores.(4)


Diagnóstico
Una de las mayores complicaciones de PIF es que no existe un método diagnóstico simple para detectarla, por lo que el diagnóstico definitivo de la peritonitis infecciosa felina es difícil. En ambas presentaciones se describe fiebre que no responde a antibióticos, disminución de peso, anorexia y letargia.
El diagnóstico definitivo se logra post-mortem, con las lesiones características de vasculitis piogranulomatosa en los diferentes órganos afectados. Ya que ante-mortem sólo se puede realizar una aproximación al diagnóstico analizando los signos clínicos y los hallazgos de laboratorio. Dentro de las pruebas de diagnóstico utilizadas para detectar PIF, están las pruebas serológicas. Siendo las que más se utilizan: ELISA (mayor sensibilidad), IFA (mayor especificidad). Para confirmar la infección por coronavirus en aquellos casos que son negativos para las otras pruebas serológicas, se utiliza PCR, que es sensible y específico. Sin embargo, la mayoría de los gatos con peritonitis infecciosa felina tienen títulos altos o moderados de anticuerpos para coronavirus.
Este tipo de diagnóstico no es muy específico, ya que reacciona con los coronavirus de otras especies. Por lo tanto, que salga seropositivo solamente nos indica que el animal ha estado expuesto al coronavirus, pero no nos indica si está enfermo o es portador sano.
Debido a esto sólo se utiliza para detectar gatos portadores al introducirlos en albergues y también para el diagnóstico de la enfermedad en conjunto con la signología clínica y los otros exámenes. (4).
Según un estudio:
  • Gatos con signos sugerentes de PIF y con los siguientes parámetros: linfopenia, títulos de Ac sobre 1:160 e hiperglobulinemia sobre 5,1 gr/dl tienen un 88,9% de probabilidad de tener PIF.
  • Gatos con signos sugerentes de PIF, pero sin los 3 parámetros antes descritos, la probabilidad de que no sea PIF es de 98,8%.


Tratamiento
No existe un tratamiento curativo, ya que la enfermedad siempre resulta fatal una vez que comienzan las efusiones, pero si hay un tratamiento paliativo cuyo principal objetivo es disminuir la inflamación que causa el sistema inmune para eliminar el virus. En términos generales este se basa en la combinación de glucocorticoides (prednisolona o pentoxifilina), citotóxicos como la ciclofosfamida (inmunosupresor antineoplásico), antibióticos de amplio espectro para tratar infecciones bacterianas secundarias ( amoxicilina o doxiciclina), inmunoestimulantes de la respuesta celular ( interferones) y vitaminas ( A y E funciones vasculoprotecoras). En el caso de que la enfermedad se localice solo en los ojos se aplica un tratamiento tópico con glucocorticoides oftálmicos, siempre complementando con la terapia sistémica.
Es importante asegurarse de que el animal mantenga una hidratación e ingesta de alimentos adecuados, ademas del tratamiento que se aplicara por 3 semanas, siempre que se observe una respuesta eficiente.


Prevención y Control
La profilaxis de la enfermedad al no existir una vacuna segura y efectiva contra el corona virus está enfocada a manejos preventivos tales como:
Evitar el estrés; Test serológico a gatos nuevos (coronavirus); Evitar infección coronavirus en gatos pequeños, lo ideal es tener los gatos separados; Prevenir la introducción de gatos infectados; destete temprano, y posterior separación e higiene (limpieza de caja con arena sanitaria).
Existe una vacuna llamada Primucell r, su aplicacion es intranasal, posee virus modificado de una cepa atenuada de PIF, estimula la producción de linficitos B en la mucosa nasal, produciendo IgA, por lo tanto confiere una inmunidad local sin replicación sistémica y no estimula la respuesta humoral que sensibiliza al animal a desarrollar posteriormente la enfermedad. Se recomienda en gatos de 16 semanas o más y repetir a las 3 a 4 semanas, ya que es una vacuna local. Se administra por gotario.
La vacuna ideal debe contener virus PIF que induzca solo la respuesta inmune del tipo celular sin producir la enfermedad. Esta vacuna no existe en Chile.



Referencias
1. Valenzuela, M. Peritonitis infecciosa felina: una revisión actual
2. Albala, A. . Court, A.Peritonitis infecciosa felina en Chile. Comunicación preliminar. Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.8(2), diciembre 1986.
3. Barlough, J. E. (1984) Feline infectious peritonitis. Kirk, R.W. Current
Veterinary Therapy VIII. 1186-1193.
4. Muñoz, L. Enfermedades virales felinas - Parte II. TECNO VET: Año 7 N°2, agosto 2001